miércoles, 19 de diciembre de 2012

Sweet Kiwi


Bien, mi hermana me pidió que escribiera esto hace como mucho tiempo y entre una cosa y otra se me olvidaba hacerlo o no me daban los tiempos; o tal vez simplemente no sabía qué escribir. Virgi me pidió que contara cómo es la realidad de convivir con un hermano que tiene esclerosis múltiple, nunca imaginé que iba a poder contar ese lado y el del paciente con EM.
En este momento es como que me doy cuenta de tantas cosas que ignoraba porque nunca pude estar dentro de mi hermana saber cómo se sentía, sólo podía ver cómo me sentía yo y como podía ayudarla, acompañarla y pelear junto a ella cada lucha que hubiera que dar; pero nunca había sentido lo que ella y ahora que puedo hacerlo me doy cuenta de cuánta fuerza de voluntad requiere enfrentar esta nueva vida que se te presenta…
Cuando nos enteramos de que Virgi tenía EM lo primero que se me vino a la cabeza fue la incertidumbre, algo de culpa sobre bromas pasadas que tenían que ver con la EM pero por sobre todo mucho temor ¿Qué iba a pasar con mi hermana? ¿Qué iba a pasar con nosotros como familia frente a esta situación? Si hay algo que yo creo fundamental es eso, el sentir que ya no es esa sola persona frente a la situación, somos todos aquellos los que convivimos con un paciente de EM los que debemos enfrentar y aprender a vivir nuestras vidas con este nuevo integrante.
Se que va a sonar chistoso si digo que en una semana se me borraron muchas de las cosas que antes hubiera podido decir pero es que no puedo dejar de navegar en ese terreno cenagoso que es el saber que ya no sos vos sola, sos vos y esta enfermedad, sos vos y esta manera de replantearte tu vida, sos vos y esta “cosa” que no podés manejar y que recién estás aprendiendo a conocer.
Virgi, creo que te admiro mucho más al sentir todas estas cosas que vos sentiste, al pasar por todo esto y darme cuenta de que muy pocas veces te vi soltar alguna que otra lagrimita y vos llevás una semana viéndome llorar. Uno nunca imagina la dimensión de las tempestades que se te pueden desatar adentro tan sólo con una noticia. Y cuando pienso en eso me acuerdo en ese momento cuando salimos de FUESMEN y el resultado de la RMN decía “posible esclerosis múltiple”… No recuerdo qué habíamos ido a hacer al centro, sólo recuerdo que sentí como que caía adentro de un pozo, mi hermana, mi hermanita, la que más allá de todas las diferencias era mi compañera de repente estaba enferma.
Fue aprender a conocerte y a conocernos nuevamente, a saber que habían días buenos y días malos, a aprender a estar, a ayudar, a escuchar pero por sobre todo a no inutilizarte, a no volverte dependiente de nosotros sino a motivarte y ayudarte a seguir sola. Se que te reís de la frase que me robé de esa página de EM pero es que no puedo pensar que la vida sea diferente por esto… Tal vez un poco más difícil, complicada e imprevista de lo que ya es porque como te dije el otro día, tu cuerpo, mi cuerpo, es la principal herramienta para todo esto que yo quiero lograr, para la vida que queremos vivir y no sabemos cuándo va a fallarnos o nos va a bajar un cambio sin dudar.
Aprender a vivir con una hermana con EM no fue fácil, fue un desafío para toda una familia que tuvo que estructurarse en torno a esto pero sin convertirlo en algo “raro”…  Con el tiempo te terminás acostumbrando a las internaciones, las inyecciones, el corticoide, las resonancias y todas las pequeñas cosas que la esclerosis va generando en el cuerpo de esa persona que tanto amás y en tu familia también. No me olvido más de las marchas por la adhesión a la Ley Nacional de Discapacidad, no me olvido de los días que viniste conmigo y de la sensación apremiante que sentía todo el tiempo de que si no lo hacía vos no ibas a estar bien; la desesperación que sentíamos cuando OSEP nos había dado una fecha de baja y la bronca, la furia, el miedo, el dolor y la impotencia.
Pienso en todos estos dos años juntas y se me vienen a la cabeza tantas cosas y tantos recuerdos que no creo poder meter en dos hojas de Word, se me vienen llantos, risas (sobre todo risas) internaciones, idas al médico pero por sobre todo se me vienen a la cabeza momentos del hospital, caminar juntas agarradas del brazo, inyecciones de Copaxone en el brazo y un montón de cosas más que me hacen reírme como una tonta y si, como no podía faltar en mí, llorar.
¿Qué fue y que es para mí vivir con una hermana con EM? Llenarme de fuerza y por sobre todo de muchas risas y sentido del humor para poder enfrentar todos los días, sobre todos esos días que no son tan buenos con una sonrisa, un chiste o un “¿No se qué te pasa porque yo te veo bien? Seguro que caminás así porque querés abrazarme a mí”.  Tantas cosas pueden cambiarte la vida y esta es tan sólo una entre muchas… Sólo depende de nosotros cómo la vamos a tomar.
Te amo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

sábado, 1 de septiembre de 2012

Tripa corazón


Después de haber hecho leer el primer borrador de esta nueva publicación a mi editora personal (Ferchu Contreras) y de haber recibido las correspondientes críticas constructivas vamos a ver que tal queda.
Que levante la mano el que NUNCA le tuvo miedo a ser pichado. Seamos honestos, cuando uno es niño le tiene como bastante miedo a una aguja. Siempre estaba el compañerito/a que venía y te decía que re dolía y que era horrible y que la enfermera era mala, etc. Jajaja que ingenua era.
Debo aceptar que en mi caso no hasta hace mucho la palabra “pinchazo” todavía surtía sus efectos negativos. Tenía que prepararme mentalmente para la situación. La AGUJA, ese elemento largo, delgado y punzante iba a tomar contacto con mi delicada piel, que horror!.
Dejándonos de bobadas, cada vez que me sacaban sangre sufría una baja considerable de presión y por eso trataba de evitar esos encuentros  con la jeringa lo más posible.
Hoy en día el tener que ser pinchada por otra persona o por mi misma es algo que forma parte de mi vida. A lo largo de estos dos años (desde que se me diagnosticó), he tenido varios encuentros con la aguja, no solo para hacer estudios o cuando me internaban, sino porque hasta el momento las dos medicaciones que he utilizado para la EM son inyectables.
La primera me la colocaba yo misma por eso cuando llego el día D tuve que hacer de tripa corazón, iba a pincharme yo misma!. Al principio era raro pero luego se hizo parte de mi rutina, tanto como desayunar, bañarme o lo que sea que forme parte de una rutina. Por eso cuando por cuestiones médicas se decidió cambiar a otra que solo se colocaba una vez por semana fue como si me hubiese dejado de bañar (que sucia! Jaja).
Lo que esencialmente diferenciaba una medicación de otra, volviendo al tema, es el tamaño de la aguja. Para ser gráfica pasamos de esto ____a esto___________________
Jajaja o así lo veía yo. Para terminar porque este tema no da para más, puede que a uno le cause impresión ser pinchado o cualquier otro tipo de estudio pero tiene que saber que son  más lo beneficios, que es solo una pequeña molestia pasajera y que hay cosas peores en esta vida (como ser de boca jajaja).
Para quien lea esto, gracias! Espero que sea de su agrado!

miércoles, 11 de julio de 2012

Una noticia inesperada

Bueno ya que vamos a contar todo empecemos bien del principio.
Enfermarse así como mucho nunca fue algo de mí, anginas de pequeñas quizás al igual que paperas. Así que cuando te encontras con la novedad de una enfermedad que tiene un comienzo pero no un fin (por ahora) no sabes como encararla.
Dejando de dar vueltas a mí se me diagnosticó a mediados del 2010 después de varias visitas al doctor por un cumulo de síntomas de los más variados: adormecimientos, falta de fuerza, de sensibilidad, etc. En realidad empecé a ir al médico porque a fines del 2009 luego de las pasantías correspondientes a mi secundario tuve lo que se denomina (medicamente) un episodio de hemoptisis (en castellano sería escupí sangre). Después de análisis de sangre, tomografías y fibrobroncoscopías en que se veía una lesión en mi pulmón derecho se llego al veredicto del... no tenes nada, fue algo de una vez.
Sin embargo todos los otros síntomas continuaban, cada vez más seguidos y con mi mamá decidimos pedirle a la doc que me hicieran una resonancia. No es que no le hubiese dicho a la médica pero en su momento lo del pulmón era más importante.
Siendo honesta las palabras ESCLEROSIS MÚLTIPLE ya se me habían cruzado por la cabeza antes de tener el resultado de la resonancia, pero no fue hasta que me internaron por primera vez que fui realmente consiente de mi realidad. Me tomo un tiempo el aceptar que a partir de ese momento mi vida no iba a ser por completo igual, pero así como cuesta es que decidí aceptarlo y aprender que aunque no me sienta al 100 por ciento todo el tiempo siempre se puede seguir adelante.

domingo, 8 de julio de 2012

Comenzando

Ya hace un tiempo que venia pensando el crear un blog para contar mi experiencia con la esclerosis múltiple pero no lo había hecho hasta ahora. Solo espero que le sirva a otras personas que estén pasando por una situación similar y que sepan que se puede seguir adelante.